domingo, 11 de marzo de 2018

Entrevista a May Boeken


¡Hola, a todos!

Estrenamos el mes de marzo en el blog con un domingo más de entrevistas. ¿Os he dicho ya que me encantan las entrevistas? ¿Que creo que me he equivocado de profesión? ¿O que en otra vida fui Lois Lane? Creo que sí, jeje.


La invitada de hoy es... redoble de tambores... MAY BOEKEN: escritora guipuzcoana que acaba de publicar su primer libro; un libro donde el protagonista masculino es un roquero de ricitos irresistibles (irresistibles los ricitos, bueno, y él todavía más) y la protagonista una chica de Bilbao con pocos pelos en la lengua. 


Yo no necesité saber más, y es que los roqueros son mi primera debilidad, y los ricitos, la segunda (hola, Adam Wallace; hola, Mike Cunningham, os mando un besazo y nos vemos luego en mi cabeza para tomar un té antes de dormir). Y además la protagonista es una chica de Bilbao como yo. Vamos, que me podría haber encontrado yo con Gary (nombre del roquero) en Londres perfectamente y haber sido la protagonista de la historia... guiño, guiño.


Pero dejemos mis fantasiosas fantasías (son demasiadas, qué le voy a hacer) de lado y pongámonos con May Boeken y su libro Todas las malditas decisiones. Libro publicado el 26 de febrero con la editorial Pàmies y primera parte de una bilogía que verá su final el próximo mes de abril.



Rebeka, veinteañera y bilbaína, odia las despedidas de soltera, pero muy a su pesar se encuentra en Londres celebrando una. Mientras lamenta su suerte en la barra de un bar, conoce a Gary, norirlandés treintañero, quien se presenta a sí mismo como una estrella del rock. Tras una noche de risas, cervezas y chupitos, Rebeka se despierta en casa de Gary. Y menuda sorpresa cuando descubre que no solo es una estrella del rock: es el cantante y fundador de Everlasting Wound, uno de los grupos con más tirón del momento. De vuelta en Bilbao, Rebeka trata de retomar su rutina en la universidad, con su exnovio, que es bastante capullo, con su amiga Ana, que reparte consejos poco ortodoxos, y con un Gary que no la va a dejar escapar. Y es que hay parejas que cocinan las relaciones a fuego lento, y hay otras que se consumen desde el primer día. Pero los monstruos de la fama, el pasado y el futuro van a hacer que las ochocientas cincuenta millas que separan Londres de Bilbao sean el menor de sus problemas…

Y menos mal que la segunda parte llega pronto, porque el final es de infarto; te deja con ganas de más, no, lo siguiente. 

May Boeken, ¿no te da vergüenza escribir ese final? Aquí os dejo una foto de la autora, para que le pidáis explicaciones a ella si la veis por la calle. ¿Te acuerdas que hablamos de que te pusieras gafas de sol para pasar inadvertida? ¡Que sean grandes! 




Bueno, bromas aparte. Todas las malditas decisiones es una historia muy muy chula, con unos personajes que chocan y deschocan (creo que está palabra no existe), con una relación entre ellos que os sacará sonrisas y lágrimas a partes iguales y narrada de una forma tan genial que os enganchará sin remedio. Y ahora, ¿quieres conocer un poquito más a May? ¡Pues allá vamos!


Eres escritora. ¿Qué se siente? ¿Alguna vez lo imaginaste en el pasado o ha sido una sorpresa?

Emoción y miedo a partes iguales. Es una aventura que, por mucho que te la cuenten, hasta que no la vives no la entiendes. Es una montaña rusa interminable llena de sentimientos: la alegría de saber que vas a publicar, el miedo porque ese retoño que tanto has cuidado y mimado va a salir al mundo, las buenas palabras de las lectoras, las primeras críticas... Son un montón de primeras veces que no sé si soy consciente, pero que no volverán. Nunca lo habría imaginado, entre otras cosas, porque jamás pensé que sería capaz de acabar un manuscrito y que a alguien le fuera a interesar. También es verdad que tener a la editorial Pàmies detrás, que saben lo que hacen, me ayuda a mantener la calma en muchos aspectos. Creo que ahora valoro más que nunca a las escritoras que se autopublican, es mucho trabajo y muchísima presión; sois unas campeonas por hacerlo solas.

Publicar un libro es un subidón, eso es indudable. Es un subidón de los buenos, y esa montaña rusa interminable de sentimientos la sentirás también con el segundo, y el tercero... Es muuuy guay. Supongo que publicar con editorial y autopublicar son experiencias diferentes, yo solo conozco la segunda, pero no me cabe duda de que ambas son inolvidables. Y muy bonitas.

¿Cuál fue la primera frase que escribiste? ¿Y qué sentiste? ¿Y la última frase? ¿Tenías escenas escritas de la segunda parte antes de terminar la primera? 

"Aquel pub apestaba" y "Tal vez a la segunda no llueva".

Fueron la primera y la última. Y si las juntamos, sale una historia de lo más curiosa… Si quieres que te diga la verdad, no recuerdo haber escrito esa primera frase, pero sí que me acuerdo del momento exacto en el que le puse nombre al protagonista masculino y esa sensación de pensar: Es él.
Y, sí tenía muchas escenas escritas, pero hasta que no cerré la primera novela, no sabía que irían en la segunda. Hubo un momento en el que tenía tantas, que pensé que iba a necesitar un tercer libro para poder contarlo todo. Menos mal que paré a tiempo.

¿Sabes que mientras estaba transcribiendo tu entrevista he tenido que ir a los libros para verificar esas dos frases? Ni te imaginas lo que he sentido. No recordaba que empezara así, justo con esa frase, y la del final... me ha encantado todavía más.

Cuando pusiste la palabra "fin" a la segunda parte de Everlasting Wound, ¿dónde estabas? ¿Qué hiciste inmediatamente después? 

La escena final la escribí en el móvil y, si no me equivoco, estaba en la terraza de mi casa, tumbada en una hamaca; era una noche de verano y hacía mucho calor. En aquel momento, todavía no sabía que sería la última escena que cerraría la bilogía, pero la recuerdo porque fue muy potente. Pese a todo, creo que el momento en el que realmente sentí que cerraba una etapa, fue cuando entregué el primer manuscrito a la editorial (sabiendo que se iba a imprenta). Me sentí vacía, tanto, que no sabía ni qué hacer con mi vida. Era una sensación tan extraña que no era capaz ni de explicarlo. Una compañera escritora me dijo: es bueno que te sientas vacía, los personajes se han llevado lo mejor de ti y ahora van a enamorar al mundo. Cuánta razón tenía. Y qué bien me vinieron las cervezas que me bebí a continuación.

Ja, ja, ja, ja, seguro que esas cervezas te supieron a gloria. Es un momentazo. 


¿Cuál es tu método para que no se te olviden las cosas que se te ocurren, por ejemplo, en una comida con las amigas? ¿Detienes la charla y te pones a escribirlo en una libreta o te vas corriendo al baño a hacer un audio? Jeje, sé de lo que hablo. 


Saco el móvil con todo el descaro del mundo y abro una nota en Google Keep. Sin esa herramienta las mejores escenas de la biología se hubieran perdido y yo estaría como una puñetera cabra. Debo admitir que donde más notas he cogido ha sido comiendo en la oficina con mis compañeros. Hasta hace poco comíamos juntos los trabajadores de varias empresas y te aseguro que de ese comedor han salido auténticas perlas. Trabajar con informáticos es lo que tiene. Pero suelo avisar, ¿eh? Mi frase estrella es: cualquier cosa que me contéis puede acabar apareciendo en una novela, y luego lo cumplo.

Me parece que mi próxima entrada en el blog va a ser: métodos de las escritoras para que no se nos olviden las escenas; puede salir algo muy chulo. 


Color favorito. 


El rojo.


¿Hay escenas reales en la biología? ¿Cosas tuyas o de tu entorno más cercano? Venga, cuéntamelas. 


Sí, hay varias. Más en la segunda que la primera. Durante el primer capítulo, Rebeka menciona que una vez, estando en Alemania, se corrió en alemán.  El famoso "ich komme" fue una de mis grandes cagadas en el país germano; todavía se están riendo. Lo que quise decir fue "yo también voy, te acompaño", lo que en alemán es una expresión parecida a "me voy, me corro". No hay nada que deje más patas arriba a los alemanes que un "me corro" sin ton ni son, cuando ellos están hablando de una cafetera, te recomiendo probarlo. Son tan serios y rectos… A lo mejor hasta me hacen un monolito. Y no puedo contarte mucho más sin soltar spoilers de la segunda. 

¡Esta es muy buena! ¡Daría para otra entrevista! En la próxima reunión de trabajo espero no acordarme de esto porque se me va a escapar la risa seguro.


Si tuvieras que elegir una canción que definiera a la historia, ¿cuál sería? Solo una, no te dejo más. 


En todas las entrevistas hablo sobre Still loving you, de Scorpions, que es la banda sonora oficial de la bilogía, pero hoy te voy a hablar sobre la canción que más he escuchado mientras escribía, hasta la vergonzosa cantidad de 696 veces (según iTunes y sin contar otros dispositivos): Run, de Snow Patrol. Tiene un no sé qué, que me pone a tono para escribir. Es, como dice mi compañera Silvia Sancho, mi trampolín. Esa tristeza, esa esperanza… y esa voz preciosa rogando "Have heart my dear"… Te hace querer abrazarlo, achucharlo y después de un par de horas haciendo la cucharita, coger el teclado y dedicarle dos novelas enteras. Nunca me voy a cansar de escucharla, y desde luego que según suena el primer acorde, veo a Gary y Rebeka. Y así, con la tontería, te he colado dos canciones. 

Colada y bien colada, pero te perdono, porque ahora mismo estoy escuchando Run mientras escribo y... te perdono. 


¿Tenías claro el final desde el principio o fue sobre la marcha? 


Tuve claro el final desde el primer momento, pero como no te puedo hablar sobre él… Solo te diré que el corrector me dijo: ¡ni pensar! (mientras se tiraba de los pelos). Así que, tuve que añadir un epílogo para que no protestara más. Por algún motivo, cuando empecé a escribir sabía a dónde quería llegar, aunque también es verdad que pensar en todo lo que me quedaba para llegar hasta ahí, me ha agobiado un montón. 

Bendito epílogo. Nos ha dado el "Tal vez a la segunda no llueva" de antes. 


¿Dónde escribes normalmente? ¿Qué hay a tu alrededor? ¿Eres de escribir en pijama o con la ropa de la calle? 


Escribo en una habitación de mi casa con el portátil y con un traje de noche (es más glamuroso que decir pijama). Normalmente, alrededor anda Judy, el bicho de cuatro patas que nos adoptó a mi pareja y a mí. Pongo la música a tope. Me encantaría tener fotos y recortes de la novela en la que estoy trabajando en un corcho, pero no soy tan organizada. Aunque el corcho ya lo tengo… 

Mira qué casualidad, coincidimos en lo del traje de noche. El que llevo yo ahora mismo es azul... y de Snoopy.


Háblame de tus próximos proyectos. ¿Estás escribiendo algo ahora mismo? 


Ahora mismo no, estoy centrada en terminar las correcciones de la segunda parte de Todas las malditas decisiones, que saldrá en abril. ¡Ya no queda nada! Pero tengo un par de proyectos esperando en el cajón, y muchas ganas de volver a crear (y no corregir… ejem). Una será una precuela que irá dentro de la serie Everlasting Wound y la otra, en cambio, será una novela que no tiene nada que ver. No puedo adelantarte mucho más porque ni yo misma sé lo que serán y si verán la luz algún día.

Pues eso nos da pie para una próxima entrevista. Yuhuuu. Ha sido un placer, May. Muchas gracias por contestar a mis preguntas enrevesadas y por darnos la historia de Gary y Rebeka. Ha sido genial, de verdad.


¡Y hasta aquí hemos llegado! ¿Os ha gustado la entrevista? Por cierto, si alguien se queda con ganas de preguntar algo más... ¡seguro que puedo apañármelas para sonsacarle lo que sea! Jiji...

Un abrazo.

Susanna, escritora y entrevistadora.





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